Presupuesto que se entiende
Qué es, por qué, cuántas citas y cómo se paga, con las palabras que tú escribes.
Que ningún «ya te digo algo» se quede en un cajón. Funciona junto a tu programa de gestión, sin sustituirlo.

Qué es, por qué, cuántas citas y cómo se paga, con las palabras que tú escribes.
Tres mensajes espaciados. Si el paciente dice «ahora no», se para y se apunta el motivo.
Plazos, pagos y citas, con lo que ha escrito la clínica.
Lo aceptado y lo pendiente del mes, de un vistazo.
Precio, miedo o «más adelante», agrupados para decidir.
Ofrece unos minutos con la doctora cuando la duda es clínica.
Recepción lo marca como entregado, o llega desde tu programa de gestión.
El paciente recibe el presupuesto explicado como lo haría su doctora.
Pregunta si duele y cómo son los plazos. Lo práctico se responde al momento; lo clínico se reserva con la doctora.
Ves qué se ha aceptado, qué sigue pendiente y por qué se ha dicho que no.
No responde preguntas médicas ni improvisa. Si la duda es clínica, ofrece hablar con la doctora. Y si alguien pide que paren, paran los mensajes.
No. Tu programa de gestión sigue siendo el centro de la clínica. Esto se ocupa de lo que pasa después de entregar el presupuesto, que es donde normalmente no llega ningún programa.
Cada negocio es distinto, así que no publicamos tarifas. Primero nos cuentas tu problema, después te enseñamos una demo y te damos precio y plazo cerrados: una puesta en marcha más una cuota mensual de mantenimiento, sin permanencia. Somos dos personas en Madrid y hablas siempre con quien lo hace.
Depende del programa. Si no se puede conectar, recepción marca el presupuesto como entregado con un toque.
Los escribe la clínica, son pocos y se detienen en cuanto el paciente lo pide.
Son datos de salud: firmamos el contrato de encargado de tratamiento y los datos se quedan en la UE.
Cuéntanos qué te quita tiempo y te decimos cómo lo resolveríamos. Sin compromiso.